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martes, 16 de mayo de 2017

IMPLICANDO A LOS EQUIPOS #FelizyRentable

Según varias encuestas, más de la la mitad de las personas que trabajan, no están comprometidas con su empresa. Un dato relevante que viene a decirnos que hay algo que no estamos haciendo. Hay algo que las empresas pueden estar descuidando.

Como equipo de #FelizyRentable, buscamos que las personas nos sorprendan, y aporten en el lugar en el que están, en la situación que sea. Que puedan sentir su trabajo como una forma de realizarse también personalmente. 

¿Ya sabemos qué quiere aportar cada persona? ¿Cuáles son sus valores? ¿Coinciden con los de la empresa?

El reto actual: Implicar a los equipos



Descárgate la guía Feliz y Rentable (pinchando en la imagen)



La guía te ayudará a ser más feliz en la vida y en el trabajo: - Descubrirás qué te hace sentir bien (tus valores) - Ponerlos en práctica en la vida y en el trabajo

Tendrás una lista de valores que te ayudarán a poner nombre a lo que sientes, sabrás si eres fuego, tierra, agua o aire, descubrirás lo que es importante en tu empresa y lo que tú puedes hacer por tu empresa siendo más feliz. 

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Si formas a tus equipos para que sean más felices y la empresa más rentable, contacta con nosotros, te ayudaremos a mejorar.


Es un proyecto de:

BEATRIZ G BARBEITO
Correo: info@beatrizgbarbeito.es

DAVID DIAZ ROBISCO
Correo: david@informacionparalaaccion.com



miércoles, 21 de septiembre de 2016

SEIS CARACTERÍSTICAS PARA SABER SI ESTÁS APORTANDO

Una persona que aporta, tiene valía. Y vamos a descifrar qué es eso de valía: una persona que pone valor en lo que hace y en sus interacciones. Se entiende que da lo mejor de ella misma, aporta, construye, entiende-acepta, tiene  foco y busca siempre mejorar.


Estas seis características te ayudarán a ser más valioso o valiosa en lo que haces y en tus interacciones,  a ver en qué situaciones tú estás aportando y también si las personas que tienes a tu alrededor aportan.


1.- Da lo mejor de ti mismo/a. Imagínate una persona que da un 50% de ella, a la hora de trabajar, hablar con una persona o dirigir a un equipo o empresa. Aunque tenga potencial, así no está dando lo mejor.
Recuerda algún momento en el que estabas trabajando y a la vez estabas pensando en que se te había olvidado hacer algo, o en lo que tenías que hacer después. Posiblemente “estabas” haciendo tu trabajo, sí, pero de modo automatizado.
¿Cómo se da lo mejor? Primero de todo tienes que estar presente, no en lo que vas a hacer luego, ni en tus cosas o preocupaciones. Suelta todo eso que tienes en tu cabeza, sí, sí… ahora, y ahora... y ahora! Eso es estar presente. Presencia significa que estás alerta, estás atento totalmente a la otra persona, a tu entorno y además a las sensaciones que te está produciendo. Es estar en un constante nivel 3 de escucha que llamamos en coaching co-activo. Sin juzgar, estás, observas y tienes un impacto.



2.- Aporta. No te quedes nada por temor o por orgullo… da. Las ideas, las posibles soluciones… Y cuando lo des, no te apegues a tener razón o en que lo tuyo es lo único o más correcto. A la hora de dar consejos, aunque la intención sea la mejor del mundo, son bajo tu punto de vista y tendrás que aceptar que los cojan o no. Esto tiene mucho que ver con la humildad.




3.- Construye. Busca la manera de crear, intenta siempre sumar. Tiene mucho que ver con la acción positiva. No necesitas destruir lo de los demás para construir, sino que tus acciones están encaminadas a sumar también a los demás. Tú puedes decidir crear tu propia casa con tus manos, que si no te pones a ello, aunque no sepas, poco probable es que se acabe construyendo esa casa por sí sola. Pues lo mismo ocurre con las situaciones, si queremos cambiar una situación, o un trabajo, proyecto… si no empezamos, paso a paso… no se va a hacer solo ;-)





4.- Entiende-Acepta. Sí, estas dos palabras van juntas. Porque primero, en cualquier situación, hay que entender, observar, poner nombre e identificarlo y luego, lo aceptas. Sin entendimiento, podrás dejarlo apartado, o no pensar en ello, pero poca aceptación habrá. Comprende la situación actual, acepta, no mires al pasado para buscar culpables ni regocijarte en el fango de la desesperación, sino que, respira hondo, con calma entiende la situación y visualiza la situación deseada. Con esta simple acción, verás que se empiezan a abrir posibilidades de cambio que antes no veías.


5.- Ten foco. Una vez que has aceptado la situación, hay que ponerse a trabajar sobre la visión, la situación deseada. Y mantener el foco ahí, siempre a la vista. Seguro que en algún momento tendrás que ir ajustando la dirección, pero la meta será la misma, sin perderla de vista.
Hay una frase, de la que desconozco el autor/a, que lo expresa claramente: “hold de vision, trust the process” –Mantén la visión, confía en el proceso- Si mantienes esa visión a la vista, lo puedes escribir en una hoja o hacer un collage, y lo revisas cada día, verás que se van aclarando los caminos que tienes que tomar.


6.- Busca siempre mejorar. No te quedes sólo en lo que ya hay, pregúntate si hay opción de mejora y si es así, ponte manos a la obra. Es una evolución. Puede que en una situación determinada se haya llegado al final, sin embargo, te encontrarás otras que sí que podrás mejorar.


Si quieres conocer cuáles son tus valores y tu tipo de comportamiento, y poder ponerlos en práctica en tu trabajo, te animo a que hagas la guía Feliz y Rentable. En ella encontrarás ejercicios, audios, lecturas y vídeos que te irán guiando. ;-)





Si tu equipo o tu organización está interesada en ser más #FelizyRentable puedes ponerte en contacto con David Díaz Robisco o conmigomisma y podremos exponerte cómo llegar a ser más #FelizYRentable. ;-)


miércoles, 31 de agosto de 2016

¡ÉCHALE VALOR!

Ya de vuelta de un gran verano... llega el tiempo de reflexionar ;-)

¿Alguna vez te has parado a pensar en qué hace que disfrutes de la vida y qué hace que no disfrutes tanto?

El que nos sintamos a gusto o satisfechos con nuestra vida, no depende tanto de las circunstancias sino de que aquello que hacemos tenga valor para nosotros. Una vida satisfecha es una vida que valoras.

¿Cómo sabemos entonces si estamos valorando nuestra vida?
Fácil, a través de nuestros valores.

Una respuesta en principio simple que tiene bastante “miga”. ¡Vamos a ello!


Los valores son algo tan importante en la vida de una persona, que es preciso dedicar cierto tiempo a definirlos bien, ya que aportará mucha claridad en nuestra vida y, también a la hora de tomar decisiones se hará mucho más sencillo. Cuando en nuestra vida, trabajo, etc… somos fieles a nuestros valores nos sentimos mucho más plenos y satisfechos.


Los valores son intangibles, no son los principios morales o éticos, aunque por ejemplo, querer vivir siendo fiel a una ética o moral puede ser un valor.

Los valores tampoco son cosas que hacemos o tenemos. El dinero, por ejemplo, no es un valor en sí mismo, aunque como recurso nos puede ayudar a respetar valores como la diversión, el servicio a los demás, la creatividad, aventura, espiritualidad, autenticidad, belleza… que sí son valores.

Tampoco son ideales que haya que desarrollar o adquirir sino que son los que expresamos a través de nuestra propia manera de vivir. Guían nuestra conducta, es lo que hace que nos movamos hacia un lado o hacia otro y nos identificamos con ellos.

A mí me gusta definirlos como el ADN de cada persona, es lo que en gran parte, la hace única, al igual que el aspecto externo.

No son tampoco los valores de la sociedad; la diferencia entre valores propios y valores de la sociedad, es que los valores de la sociedad son lo que esperan de nosotros que hagamos o sigamos para una determinada convivencia o cultura.





Cuando respetamos nuestros valores propios nos sentimos con una vida más plena y satisfecha, se convierte en una vida que valoramos.






Sin embargo, cuando no los respetamos, nos encontramos mal, se trata de situaciones en las que estamos “pasando” por encima de nuestros valores, ignorando lo que es importante en nuestra vida.

Respetar nuestros valores genera satisfacción plena aun cuando resulte duro, ya que hay momentos en los que nos sentiremos incómodos para vivir de acuerdo con ciertos valores importantes para nosotros.

En la práctica del coaching, los valores nos ayudan mucho a determinar si una elección es la más correcta para la persona.


Si quieres conocer tus propios valores, estate atento o atenta porque en breve, junto con David Díaz sacamos una guía en la que te ayudaremos a identificarlos y además, poderlos poner en práctica en tu trabajo y/o en tu vida.



miércoles, 20 de abril de 2016

¿LLENO O VACÍO?

Un formador en una sesión grupal levantó un vaso de agua, todo el mundo esperaba la típica pregunta: ¿Está medio lleno o medio vacío?
Sin embargo, preguntó:

- ¿Cuánto pesa este vaso?

Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos.

El formador respondió: "El peso absoluto no es importante, depende de cuánto tiempo lo sostengo.
Si lo sostengo 1 minuto, no es problema, si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo, si lo sostengo 1 día, mi brazo se entumecerá y paralizará.
El peso del vaso no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado, más difícil de soportar se vuelve."

Y continuó:
"Las preocupaciones son como el vaso de agua.
Si piensas en ellas un rato, no pasa nada.
Si piensas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellas todo el día, acabas sintiéndote paralizado, incapaz de hacer nada."

Es una gran verdad, ¿no te parece?

¡Recuerda soltar el vaso!!


Muchas veces ocupamos nuestra cabeza con cosas que no podemos solucionar ahora mismo y no dejamos espacio para más.
Está claro que en nuestra vida nos vamos a encontrar con problemas, sin embargo, nos tendremos que hacer la pregunta: ¿puedo hacer algo ahora mismo al respecto para solucionarlo?
Si no puedo hacer nada, intentaremos dejarla "apartada" para que no me impida hacer otras cosas.

Eso no significa que no pongamos solución a los problemas, en absoluto, sino, que si no encontramos la solución en este preciso momento, déjalo reposar un poco y vendrá la solución.

Sé que puede resultar difícil al principio, sin embargo, como todo, con la práctica todo se aprende ;-)




miércoles, 23 de marzo de 2016

¿QUÉ HACE QUE DEMOS LO MEJOR?

El otro día, trabajando con una compañera de profesión, Mari Paz, experimenté lo que llamamos Sinergia*. Y esto me llevó a poner nombre a las condiciones favorables que se tienen que dar para que surja esa sinergia, esa unión de "cerebros" para co-crear lo mejor.

*


Cuando hablamos de sinergia a la hora de trabajar -el todo es mucho mayor que la suma de las partes-, nos referimos a esa unión de ideas y acciones que se multiplican entre las personas que componen ese equipo y que es mucho mayor que si cada persona trae sus ideas por su lado.

Cuando existe esa sinergia, las ideas se multiplican, la creatividad alcanza su máximo potencial, la ilusión, el querer aportar y la pasión por lo que se está haciendo suben a la superficie para potenciar ese trabajo o proyecto en el que estamos invirtiendo nuestro tiempo y además se hace todo muuuucho más fácil, fluye, no pesa... trabajar desde la sinergia crea magia.


Y para que esa sinergia se dé, tenemos que crear el espacio propicio. Puntos clave que se necesitan:


1.- Diseñar el espacio que vamos a compartir.
Para generar la confianza y mantener el foco del proyecto, cada persona  responderá a este tipo de preguntas: ¿Qué necesito? ¿Qué necesito del resto del equipo? ¿Qué puedo aportar? ¿Qué hará que trabajemos más cómodos o nos involucremos más en el proyecto? ¿Qué podemos aportar para que esta reunión o proyecto sea un éxito? Y estas cuestiones servirán como punto de apoyo para cada reunión.


2.- Crear un espacio de calidad y calidez.
Es como amueblar un espacio para hacerlo más acogedor y que las personas deseen permanecer y pertenecer. Estamos bastante acostumbrados a empezar con la acción y para generar una buena sinergia y conexión necesitamos dedicar tiempo a lo que llamamos el SER. A saber cómo estamos, qué emoción o energía traemos hoy, qué es lo que nos está pasando “por dentro”, porque nuestro estado influye en todas nuestras acciones y decisiones. Dedicar este momento en cada reunión marcará la diferencia.


3.- Crear los acuerdos.
¿Qué vamos a dejar entrar en este espacio y qué vamos a dejar fuera? Quizás debamos dejar los juicios fuera, que no las críticas constructivas. Existirá la apertura a nuevas ideas, que no el hacer las cosas “como siempre se han hecho aquí”. Pondremos el apoyo mutuo, que no el pisar unos a otros para sobresalir. Tendremos el reconocimiento hacia los demás y hacia nosotros mismos, que no el desprecio...


4.- Logística.
Es otro punto clave que no debemos olvidar, ya que si no, las reuniones o proyectos se dilatan en el tiempo o se vuelven pesados, con lo que ya no cumplirían su función. Responde a ¿Cuál es el objetivo? ¿De qué recursos disponemos? ¿Cuándo lo vamos a hacer o entregar? ¿Cada cuanto tiempo nos reuniremos? ¿Dónde? ¿Qué responsabilidad o rol tendrá cada uno? ¿Cómo sabremos que lo hemos conseguido?


Estos cuatro puntos clave no son algo estático, no es una norma rígida, es algo totalmente flexible que cada equipo adaptará a sus necesidades, personas, momentos y situaciones. Son puntos clave que ayudan a tener un equipo eficiente e integrado que dará lo mejor de sí.

Para mí y bajo mi experiencia con Mari Paz, esta sinergia ha hecho que ampliemos nuestra visión, que hayamos abierto nuevas puertas, se nos abra un mundo de posibilidades que además, estamos dispuestas a probar y superar los retos que se nos presenten.

Espero que estos puntos, os ayuden a crear un equipo competente y comprometido. ;-)


viernes, 12 de diciembre de 2014

ATREVERSE A BRILLAR

Comienzo esta entrada con una cita de Marianne Williamson, que Nelson Mandela incluyó en uno de sus discursos.

"Nuestro más profundo temor no es ser inadecuados. Nuestro más profundo temor es ser poderosos más allá de toda medida. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que más nos asusta. Nos preguntamos a nosotros mismos “¿Quién soy yo para ser brillante, lleno de dicha, con talento, fabuloso?” En realidad: ¿Quién eres para no serlo?Que juegues a ser pequeño no le sirve de nada al mundo. No hay nada admirable en el hecho de que te empequeñezcas para que los demás no se sientan inseguros a tu alrededor. Nacimos para manifestar la gloria que hay en nuestro interior. Y a medida que dejamos que nuestra luz brille, damos permiso inconscientemente a otras personas para que hagan lo mismo. A medida que nos liberamos de nuestro propio miedo, nuestra presencia automáticamente libera a otros."

e-ngram.tumblr.com

¿Cuántas veces nos "apagamos" por temor a nuestro brillo?
¿No es acaso sino dando ejemplo la manera de empoderar a otras personas?

Es desde nuestra luz que conectamos mucho más con las demás personas y sin embargo, muchas veces nos empequeñecemos porque pensamos que así las otras personas se sentirán mejor. Curioso, ¿verdad?

¿Quizás me dejen de querer si me muestro con toda mi intensidad? ¿Me quedaré solo porque las demás personas pensarán que puedo con todo? ¿Si yo brillo las otras personas brillarán menos?... Estas son cuestiones que pueden estar en nuestra cabeza como excusa para no brillar, y sin embargo, si las piensas, verás que nada tienen que ver con el hecho de mostrarse en todo el esplendor.

Así que, te animo a que cuando notes que te "apagues" en alguna situación o con alguien, respires, cojas aire y comiences a brillar.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Y, ¿QUÉ PASA SI ME DEJO LLEVAR?

Sí, eso!!!… ¿y qué pasa?, ¿qué puede pasar?

¿Cuántas veces damos el 100% y a pleno rendimiento?, ¿cuántas veces nos encontramos en la vorágine del “non-stop”? 




¿Y qué pasa si ahora se necesita, parar, pensar, sentir??, ¿no es acaso también estar a pleno rendimiento?
¿Qué es lo que no nos estamos permitiendo?, ¿qué ritmo nos obligamos a llevar?, ¿para llegar a dónde?, ¿para llegar a qué???, ¿dónde queremos estar??, ¿cuál es nuestro objetivo final??





Pues…. muchas veces ni lo sabemos, no sabemos cuál es nuestro fin, nos ponemos a hacer y hacer y nos olvidamos del SER o ESTAR.
La totalidad de la persona se compone del SER/ESTAR y de la ACCIÓN.




Muchas cosas se nos pasan por alto cuando estamos únicamente en la ACCIÓN. Se resta importancia al SER o ESTAR cuando es desde ahí que viene todo nuestro impulso.




Voy a tratar de explicarme un poco mejor.


Si yo conozco realmente quién soy, y con esto me refiero a conocer MIS propios valores, mis fortalezas, qué habilidades tengo, qué me hace enfurecer, qué tira de mí hacia delante, qué es lo que me inspira o quiénes me inspiran –qué habilidades tienen para que sean admirables para mí- qué cosas se me dan bien, qué cosas o actitudes deseo mejorar… , conociendo esto de mí, es mucho más fácil que mis acciones vayan en consonancia conmigo, con quien soy, y esto va a hacer que lleve una vida más satisfactoria; y esto no quiere decir que ya no se sufra más, que ya no vaya a venir ningún mal a nuestras vidas, sino que lo tomaremos de otra forma, desde la consciencia, sin esa ansiedad de querer salir a toda costa de ahí.







Un amigo, coach también y que considero una persona sabia y coherente, me dijo hace varios meses: “sabes, realmente el secreto de la felicidad está en SENTIR!”

Desde entonces esa palabra: SENTIR, ronda por mi cabeza para todo lo que hago y en todas las situaciones que paso. ¡Eso es fluir!!, ¡eso es dejarme llevar!!
Desde ese fluir, todas las acciones cobran significado, salen desde el SER y se ESTÁ presente en la situación.

Si sientes –SENTIR –, estás presente en el momento –ESTAR- y sabes quién eres –SER-, entonces, tus ACCIONES cobrarán sentido y disfrutarás mucho más del camino. ;-)


Adelante… Conócete y SIENTE!!!

lunes, 11 de noviembre de 2013

EL ÉXITO COMIENZA CON LA VOLUNTAD

Si piensas que estás vencido, lo estás,
si piensas que no te atreves, no lo harás,
si piensas que te gustaría ganar pero no puedes, no lo lograrás.

Si piensas que perderás, ya has perdido,
porque en el mundo encontrarás
que el éxito comienza
con la voluntad del hombre.

Todo está en el estado mental.



Porque muchas carreras se han perdido
antes de haberse corrido,
y muchos cobardes han fracasado,
antes de haber su trabajo empezado.

Piensa en grande y tus hechos crecerán.
Piensa en pequeño y quedarás atrás.
Piensa que puedes y podrás.
Todo está en el estado mental.




Si piensas que estás aventajado, lo estás.
Tienes que pensar bien para elevarte.
Tienes que estar seguro de ti mismo,
antes de intentar ganar un premio.

La batalla de la vida no siempre la gana
el hombre más fuerte o el más ligero,
porque tarde o temprano, el hombre que gana
es aquel que cree poder hacerlo.


(Rudyard Kipling - Premio Novel de Literatura - 1907)

martes, 11 de diciembre de 2012

ATRAPADOS

A veces estamos tan atrapados en las situaciones, en las relaciones, trabajos, ciudades... o simplemente no haciendo nada y sin saber realmente que hacer.  Y llevamos tanto tiempo, tanto tiempo, que no vemos posibilidad de salir de ahí, de ese bucle que nos hace girar y girar que nos arrastra sin saber muy bien dónde vamos a parar.

Eso se ha convertido en nuestra zona de confort. Es lo que conocemos, nos guste o no lo que esté pasando a nuestro alrededor o lo que estemos haciendo.

Metafóricamente, esto es lo que suele suceder:
Prueba a sentarte en un sillón, un día de agotamiento físico y mental total, y átate a ese sillón con unas cuerdas bien firmes...
Bien, al principio se agradece (el agotamiento manda!!). Después de un rato, te puede entrar sed, o hambre... No quieres moverte, tampoco "puedes", pero lo necesitas!! (y pongo puedes entre comillas porque sí que puedes, lo único que necesitas mucha fuerza moral y cortar esas cuerdas, que te impiden levantarte).
Necesitas levantarte del sillón cueste lo que cueste, para saciar tu sed o hambre.

En la metáfora, las cuerdas simbolizan las cosas o personas que nos retienen, que nos hacen o hacemos nosotros mismos, por estar en el sillón, que simboliza nuestra zona conocida o zona de confort y la sed o el hambre, simboliza lo que quieres o necesitas.

Creo que podemos llegar a reconocer estas sensaciones, ¿no?
Bien, pues cuando aparece esa sed o hambre en nuestras vidas, hay que estar atentos y no retroceder, porque la incomodidad de tener que levantarte e ir a por ello, es algo necesario y forma parte del proceso. La recompensa será haber logrado eso que queremos!

Así que ... es hora de saltar del sillón!!!

Os dejo un vídeo que explica muy bien la zona de confort.