miércoles, 14 de septiembre de 2016

¿CÓMO EMPEZAR?

- ¿Cómo empezar?
- ¿Con qué? -Dijo sorprendida.
- Con todo – respondió- con cualquier cosa o actividad.
- Ahhh… ¡Buena pregunta!.. – Se quedó pensando- ¿Tú lo sabes?
- Yo sé lo que me funciona a mí. -Y se giró para seguir con lo que estaba haciendo.
- Bueno, ¡pues dime! – exclamó ansiosa esperando ya la respuesta.
Dejó lo que estaba haciendo, se dio la vuelta, la miró, sonrió y dijo:
- Fácil. Sabiendo lo que quiero, lo que me motiva, mi comportamiento, lo que soy… Así sí es más fácil empezar.


**Microcuento Feliz y Rentable. BeatrizGBarbeito.


¿Cuántas veces te ha pasado como en el microcuento que no sabías por dónde empezar en alguna cosa? Es como: “vale, tengo que hacer esto, pero… ¿cómo?”

Pues así es como comienza este post, sabiendo qué es lo que queremos, lo que somos, desde conocerse y saber lo que queremos transmitir. Quizás así se haga mucho más fácil y efectiva cualquier acción que vayamos a hacer. ;-) ¿Empezamos?

Todo lo que realizamos, bien sea en nuestra vida personal o profesional, estemos con nuestro equipo, dirección, clientes, amigos, otras personas o solos, lleva una intención clara.
De hecho, es nuestra intención, la que ponemos, queramos o no, y seamos conscientes de ella o no, la que se transmite.
Podemos hablar horas y horas, tratar de convencer para que hagan esto o lo otro, incentivar… que por mucho que lo adornemos… se ve el plumero. La intención siempre sale.

Seguro que os ha pasado. Desde luego a mí sí, y en varias ocasiones. Os contaré una de las veces que más recuerdo, cuando dirigía mi empresa, una situación que se me quedó bastante grabada.

Teníamos un problema de demora en los plazos de entrega en producción  y ya empezábamos a sufrir sobrecostes. El ambiente se notaba ya tenso y cortante. Uno de los empleados, clave y muy valioso por su visión y eficiencia, pidió una reunión conmigo. “¡Con todo el trabajo que tengo!” – Pensé –sí, así pensaba yo antes… pero accedí a últimas horas de la tarde. Me tiré laaargo tiempo hablando con él. Yo le oía, sin embargo, no le escuchaba. No estaba escuchando sus necesidades, sus dificultades, sus desafíos, incluso su potencial, yo simplemente estaba escuchándome a mí misma: “Tiene que salir el trabajo ya.” “Con todo lo que tengo que hacer.” “Qué tarde se está haciendo.”... A los dos días se fue. Se me fue uno de los mejores trabajadores que tuve. 

En este caso, mi intención estaba centrada en mí y en mis necesidades, no “veía” al otro. Muchas veces ha sido así, hasta que me di cuenta, que lo que llega a las demás personas es la intención, no las palabras, ni los gestos. Y ni siquiera escribiendo un email nos salvamos!! ;-)


Por cierto, nuestra intención para con las demás personas tiene mucho que ver con la confianza.  (Puedes leer el artículo: ¿Qué tienen laspersonas que nos generan confianza? Para conocer un poco más sobre este tema).

Así que será mucho más fácil si empezamos a mirar qué es eso que queremos transmitir y desde dónde lo transmitimos. Algo que es muy facilito de hacer.

Bien, ¿qué quiero? ¿Cuál es mi intención? Quiero transmitir que cuando vives acorde a tus valores, en coherencia con ellos, en tu vida y tu trabajo, la vida se hace mucho más placentera y sencilla. Eso no significa que no se tengan problemas, sin embargo que se afrontan de otra manera. Y digo AFRONTAR, no pasar, o rehuir. De hecho, las personas que respetan sus valores son mucho más proactivas.


¿Qué soy? Para mí está claro, soy mis valores. Mi ADN, lo que me representa, lo que llevo a todos lados, en todas las acciones, en las interacciones con las personas, trabajos, proyectos… Por ejemplo, para mí es muy importante que estén presentes la creatividad, la diversidad, la cooperación, la utilidad y la superación. Y es desde estos valores que hago mi trabajo, escribo los post, las formaciones… (Los valores se trabajan por cadenas, incluso por agrupación, esto sería una vez que ya se han identificado claramente.)  Si quieres conocer un poco más de qué va esto de los valores, pincha aquí.


¿Cuál es mi comportamiento más innato? Es eso que me mueve y eso que me frena. Mi manera de funcionar, ni mejor ni peor que las demás personas. Lo que hace que me enganche a un trabajo o proyecto, y lo que hace que me desenganche. Hay varios tipos de comportamientos y necesitamos conocer el nuestro propio y entender el de las demás personas para poder comunicarnos con éxito.  Si quieres saber cuál es tu tipo de comportamiento, aquí abajo tienes la guía Feliz y Rentable para que lo descubras.

Sabiendo estas tres, simples o no tan simples preguntas, podrás comenzar cualquier actividad mucho más satisfecho, incluso en tu trabajo.

Para ayudarte a descubrir tus valores y tu tipo de comportamiento, y poder aplicarlos en tu vida laboral, David Díaz Robisco y yo, hemos creado la guía Feliz y Rentable, en la que encontrarás ejercicios, audios, lecturas y vídeos para poder rellenarla.




Si quieres conocer más sobre la guía Feliz y Rentable, accede aquí a VIVE INTENSAMENTE y deja de pasar por la vida.

Si tu equipo o tu organización está interesada en ser más #FelizyRentable puedes ponerte en contacto con David Díaz Robisco o conmigo misma y podremos exponerte cómo llegar a ser más #FelizYRentable. ;-)






miércoles, 31 de agosto de 2016

¡ÉCHALE VALOR!

Ya de vuelta de un gran verano... llega el tiempo de reflexionar ;-)

¿Alguna vez te has parado a pensar en qué hace que disfrutes de la vida y qué hace que no disfrutes tanto?

El que nos sintamos a gusto o satisfechos con nuestra vida, no depende tanto de las circunstancias sino de que aquello que hacemos tenga valor para nosotros. Una vida satisfecha es una vida que valoras.

¿Cómo sabemos entonces si estamos valorando nuestra vida?
Fácil, a través de nuestros valores.

Una respuesta en principio simple que tiene bastante “miga”. ¡Vamos a ello!


Los valores son algo tan importante en la vida de una persona, que es preciso dedicar cierto tiempo a definirlos bien, ya que aportará mucha claridad en nuestra vida y, también a la hora de tomar decisiones se hará mucho más sencillo. Cuando en nuestra vida, trabajo, etc… somos fieles a nuestros valores nos sentimos mucho más plenos y satisfechos.


Los valores son intangibles, no son los principios morales o éticos, aunque por ejemplo, querer vivir siendo fiel a una ética o moral puede ser un valor.

Los valores tampoco son cosas que hacemos o tenemos. El dinero, por ejemplo, no es un valor en sí mismo, aunque como recurso nos puede ayudar a respetar valores como la diversión, el servicio a los demás, la creatividad, aventura, espiritualidad, autenticidad, belleza… que sí son valores.

Tampoco son ideales que haya que desarrollar o adquirir sino que son los que expresamos a través de nuestra propia manera de vivir. Guían nuestra conducta, es lo que hace que nos movamos hacia un lado o hacia otro y nos identificamos con ellos.

A mí me gusta definirlos como el ADN de cada persona, es lo que en gran parte, la hace única, al igual que el aspecto externo.

No son tampoco los valores de la sociedad; la diferencia entre valores propios y valores de la sociedad, es que los valores de la sociedad son lo que esperan de nosotros que hagamos o sigamos para una determinada convivencia o cultura.





Cuando respetamos nuestros valores propios nos sentimos con una vida más plena y satisfecha, se convierte en una vida que valoramos.






Sin embargo, cuando no los respetamos, nos encontramos mal, se trata de situaciones en las que estamos “pasando” por encima de nuestros valores, ignorando lo que es importante en nuestra vida.

Respetar nuestros valores genera satisfacción plena aun cuando resulte duro, ya que hay momentos en los que nos sentiremos incómodos para vivir de acuerdo con ciertos valores importantes para nosotros.

En la práctica del coaching, los valores nos ayudan mucho a determinar si una elección es la más correcta para la persona.


Si quieres conocer tus propios valores, estate atento o atenta porque en breve, junto con David Díaz sacamos una guía en la que te ayudaremos a identificarlos y además, poderlos poner en práctica en tu trabajo y/o en tu vida.



miércoles, 6 de julio de 2016

VERANO Y ¡CADA DÍA ALGO NUEVO!

¡Llegó el verano! :)
Para mí, una estación que me gusta para tomar distancia de lo "habitual" y llenarme de otras lecturas, perspectivas, experiencias...

Y, cosas de la vida, o como dice una gran amiga: la magia de la vida, hablando el pasado fin de semana con un amigo, me comentó sobre un libro algo así como "tan sólo por 10 minutos" en el que una persona tenía que hacer algo diferente o nuevo cada día por 10 minutos durante un mes.
La idea es que te "expanda" como persona, ir quitando límites.

Así que será que lo tenía que probar y... ¡el lunes empecé con ello!

Cada día de este mes de julio estoy haciendo algo diferente a lo que hago habitualmente. Llevo una libreta en la que apunto por días lo que hago y los aprendizajes de cada situación.
¡Curioso! ;-)

Os animo a que probéis también.

A la vuelta del verano... veremos qué ha salido de esta experiencia.







miércoles, 22 de junio de 2016

IMPOSIBLE ATRAVESAR LA VIDA...

Sin que un trabajo salga mal hecho,
sin que una amistad cause decepción,
sin padecer algún quebranto de salud,
sin que un amor nos abandone,
sin que nadie de la familia fallezca,
sin equivocarse en un negocio.

Uno crece cuando no hay vacío de esperanza,
ni debilitamiento de voluntad, ni pérdida de fe.

Uno crece cuando acepta la realidad y tiene aplomo para vivirla, cuando acepta su destino, pero tiene la voluntad de trabajar para cambiarlo.

Uno crece asimilando lo que deja por detrás, construyendo lo que tiene por delante y proyectando lo que puede ser el porvenir.

Crece cuando se supera, se valora y sabe dar frutos.
Crece cuando se abre camino dejando huellas, asimilando experiencias, ¡y sembrando raíces!

Uno crece cuando se impone metas, sin importarle comentarios negativos ni prejuicios, cuando da ejemplos sin importarle burlas, ni desdenes, cuando cumple con su labor.

Uno crece cuando se es fuerte por carácter, sostenido por formación, sensible por temperamento... ¡y humano por nacimiento!
Uno crece cuando enfrenta el invierno aunque pierda las hojas.
Recoge flores aunque tengan espinas y marca camino aunque se levante el polvo.

Uno crece cuando se es capaz de afianzarse con residuos de ilusiones, capaz de perfumarse, con residuos de flores...
¡Y de enamorarse con resíduos de amor...!

Uno crece ayudando a sus semejantes, conociéndose a sí mismo y dándole a la vida más de lo que recibe.
Uno crece cuando se planta para no retroceder...
Cuando se defiende como águila para no dejar de volar...
Cuando se clava como ancla y se ilumina como estrella.

Entonces...

¡Uno crece!

(Autor desconocido)

No dispongo del autor, encontré este escrito en una libreta, así que si alguien lo sabe... bienvenida sea la información ;-)




miércoles, 15 de junio de 2016

NO TE DETENGAS


No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento.

No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber.

No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo.

Pase lo que pase, nuestra esencia está intacta. Somos seres llenos de pasión. La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.

Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: Tú puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre la persona.


Walt Whitman
(Poeta estadounidense del siglo XIX de ascendencia holandesa)


miércoles, 8 de junio de 2016

LA PIEDRA

- La piedra -

El distraído tropezó con ella.
El violento la utilizó como proyectil.
El emprendedor construyó con ella.
El campesino cansado la utilizó como asiento.
Para los niños fue un juguete.
David mató a Goliat y
Miguel Ángel le sacó la más bella escultura.

En todos los casos,
la diferencia no estuvo en la piedra,
sino en el hombre.
No existe piedra en tu camino que no puedas
aprovechar para tu propio crecimiento.






Encontraremos piedras en nuestro camino, raro es que no sea así. No podemos pretender tener un camino llano, sin sobresaltos, porque los habrá, tarde o temprano. Es parte de la vida. 

Veremos esas piedras de lejos o caerán inesperadamente ante nosotros, chocaremos, las bordearemos, las saltaremos... o construiremos con ellas un castillo. No hay nada escrito o definido de lo que tengamos que hacer con ellas, sin embargo, el resultado lo veremos poco a poco.
Cada uno de nosotros elige qué hacer con esas piedras.




Reflexión durante esta semana cuando te encuentres con dificultades:

Y tú, ¿qué haces con las piedras que te encuentras?





miércoles, 1 de junio de 2016

CRECIENDO CON LAS TRES R'S

Este texto que comparto ahora, fue de lo primerito que aprendí de la que fue mi profesora y ahora mi gran amiga Pilar Herrero y que es pura inspiración para mi.
Esta herramienta me resultó tan útil y fácil de aplicar que hoy quiero compartirla.




Para empezar a ser más “nosotros mismos” y a la vez más personas, es posible que nos resulte más fácil, recordar el principio de las
tres R’s.





  • La primera R, la de RESPETO HACIA UNO MISMO, si yo no me respeto, es difícil que otros lo hagan. Y esto incluye tener autoestima, ser una persona asertiva, sin miedo a que otros “me puedan dejar de querer” cuando soy yo mismo. Cuando somos asertivos, pues lo somos cuando defendemos nuestro punto de vista sin producir en las demás personas conductas agresivas, de rechazo o huída; es decir cuando sabemos poner límites a los demás.



  • La segunda R, la del RESPETO HACIA LOS DEMÁS, si exijo y me gusta que me respeten, por reciprocidad universal, tengo que dar lo mismo.




  • Y la tercera R, la de RESPONSABILIDAD, de mis actos, de mi vida, algo que puede parecer complicado en un principio, ya que estamos más acostumbrados a “echar balones fuera”; es decir, a quejarnos más de los otros, que a asumir que somos responsables de nuestros actos, nuestra vida, de nuestro día a día.